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COMPRA PÚBLICA DE INNOVACIÓN (CPI): EL RIESGO DE PERVERTIR UNA BUENA HERRAMIENTA

COMPRA PÚBLICA DE INNOVACIÓN (CPI): EL RIESGO DE PERVERTIR UNA BUENA HERRAMIENTA

¿Por qué la CPI está de moda?

Últimamente escucho cada vez más hablar de Compra Pública de Innovación (CPI); en principio, podría pensarse que ¡qué buena noticia!, ¿no? Después de años impulsando esta herramienta y lo que supone para las políticas de innovación debería ser todo un éxito, pero me gustaría compartir con tod@s vosotr@s una inquietud al respecto que en últimas fechas me ronda por la cabeza. En ocasiones pienso que la CPI corre el riesgo, al igual que sucedió con las palabras “innovación”, “creatividad”, “emprendedor” de volverse un palabro hueco. Eso sí, que queda muy bien en los planes y documentos estratégicos de las organizaciones y vende mucho tener jornadas de difusión y generar expectativas de “estamos trabajando en ello”; pero cuando se ahonda un poco  y preguntas las razones que impulsaron su promoción nadie sabe porqué está ahí, y peor aún, desconocen o no tienen demasiado interés real en llevarla a la práctica.

Ocurre un poco como en la vida misma,  todos somos capaces de tararear el estribillo de una canción (más aún si hemos tomado unos vinos y estamos alentados por el momento de euforia de compartir la experiencia con amigos) pero que se dificulta mucho cantar una estrofa completa y ni te cuento repetir la pieza como su autor la compuso….

Si a esto añadimos que el mensaje de “hay fondos para CPI” está en el ambiente, corremos un riesgo aún mayor y es pervertir la herramienta, atrayendo a entidades y organizaciones que no se mueven más que por el hecho de que existe un apoyo económico; es entonces, cuando lo que se concibió como un incentivo financiero para impulsar la herramienta de la CPI se convierte en un arma de perversión de esa misma herramienta.

Quisiera plantear las que creo deberían ser las verdaderas razones que una organización o entidad pública tendría que analizar antes de aventurarse en usar la CPI y por ende, en cambiar el “chip” de todos sus trabajadores y pasar de un modelo de promoción de innovación de oferta a otro de demanda:

1) Alineación con marco estratégico de innovación de la ciudad, región o país.

Debe plantearse una iniciativa de CPI alineada con la política o directrices de innovación de la ciudad, región o país, buscando un objetivo estratégico sectorial o tecnológico, según el caso y respondiendo siempre a los intereses de los usuarios finales.

2) Potenciar el tejido empresarial y el emprendimiento de base tecnológica.

Debe existir un conocimiento claro de la oferta tecnológica a la que se van a dirigir las actuaciones de CPI y un convencimiento de que el modelo que quiero implantar será win-win, asumiendo que existirá una asimetría de conocimiento. Igualmente se debe de estar abierto a confiar en los emprendores y start ups y ofrecer los proceso de CPI como una ventana de oportunidad para ellos.

3) Impactar en los indicadores de innovación

Se debe tener un interés en impactar de manera positiva en los indicadores de innovación, aún no siendo estos objetos de evaluación para la entidad. En este sentido estudios al respecto indican que la probabilidad de inversión en I+D para empresas adjudicatarias de CPI se multiplica por 2 y que existe una correlación positiva entre el incremento del esfuerzo privado en I+D. Lo cual es una gran asignatura pendiente en la mayoría de los países en materia de innovación.

4) Favorecer el intraemprendimiento público

Tiene que existir un compromiso de contar en este proceso con todo el capital creativo de las personas de la organización, lo que permitirá involucarlas en los procesos de análisis de problemáticas, identificación de necesidades y finalmente planteamiento de retos; pudiendo incluso llegar a implicarlos en la aportación de soluciones. En este sentido la pregunta a responder antes de empezar sería: ¿Creemos que existe talento en nuestras organizaciones para desarrollar programas de intraemprendimiento?

5) Provocar un cambio hacia organizaciones innovadoras.

El escenario actual, donde la crisis de credibilidad en las instituciones públicas, la crisis financiera a la que están sometidas, el mayor nivel de exigencia de los usuarios y ciudadanos en relación a los servicios públicos, la complejidad de los proyectos y servicios que ofrecen estas instituciones hacen que ya no sirva el método tradicional de la gestión de las entidades públicas. En este escenario, la innovación puede ser la palanca para convertirlas en organizaciones innovadoras que promuevan procesos de innovación centrados en usuarios apoyándose en la CPI.

“Una organización pública innovadora debe disponer de cultura de innovación, gestionar de manera sistemática su proceso de innovación, implantar modelos de innovación abierta y programas de CPI y contar  espacios físicos pensados y diseñados para favorecer la innovación y la experimentación.”

Si una entidad pública se plantea iniciar un proceso de desarrollo de CPI y no tiene gran parte de los objetivos anteriores… sinceramente, podrá financiarse para desarrollar innovación a través de CPI, pero nunca podrá decir que se ha convertido en una organización innovadora, habiendo perdido una gran oportunidad para ello.

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Sandra Sinde

Directora de CPI e Innovación abierta en IDOM
ssinde@idom.com

 

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