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COMPRAS PÚBLICAS E INNOVACIÓN

COMPRAS PÚBLICAS E INNOVACIÓN

La orden de compra que puede cambiar la vida de una startup

Hace días me reuní con una startup innovadora que me dijo que, si bien los diferentes mecanismos de apoyo a la innovación tales como subsidios o créditos blandos son importantes para desarrollar un nuevo producto, lo que realmente hizo la diferencia fue cuando recibió la primera orden de compra importante de su producto.

A partir de ese momento se generaron una serie de eventos virtuosos que fueron eliminando casi naturalmente muchas de las barreras para innovar que antes enfrentaban. Por ejemplo, inversionistas de riesgo aparecieron mostrando un creciente interés para invertir en la empresa y jóvenes talentosos empezaron a enviar sus CV buscando sumarse a la firma.  “Esta orden de compra cambió mi vida y la vida de mi empresa”, me decía literalmente el fundador.

Esta experiencia me llevó a reflexionar si en realidad buena parte de los problemas que inhiben la innovación están relacionados solamente a la existencia de mercado y demanda por el nuevo producto. Puede existir mercado y demanda, pero usualmente nadie quiere ser el primero en comprar a una empresa con un producto innovador y sin compradores previos. Como en el ejemplo, la primera venta puede constituir una prueba de que el mercado valida el producto. Y aquí el rol del Estado podría jugar un papel importante.

Compras públicas e innovación

En cualquier país un componente importante de la demanda es el sector público (la compra de bienes y servicios por parte del Estado suele explicar entre un 10% a 15% del PIB), por ello muchos responsables de políticas están interesados en el potencial de las compras públicas como disparador de una mayor inversión privada en innovación. Y aparentemente están en lo cierto, dada la evidencia contundente que va surgiendo acerca de los efectos de las compras públicas sobre la innovación. Pero antes de hablar de la evidencia, entendamos mejor de qué se trata.

En una definición amplia, las compras públicas innovadoras (CPI) consisten un procedimiento administrativo de contratación, por el cual el comprador público puede licitar la contratación de un producto o servicio: (a) por sus especificidades funcionales; (b) que no existen en el mercado y (c) para lo cual es necesario desarrollar actividades de I+D+i.  Varios países desarrollados han desplegado una serie de reformas orientadas a potenciar el efecto de las compras públicas sobre la innovación. Estos cambios van desde reformas regulatorias que hacen a los sistemas de compras más propensos a la adquisición de innovación hasta intervenciones explícitas de mercado tales como establecer reservas de mercado, dar márgenes de preferencia para productos innovadores u otorgar subsidios para el desarrollo de productos innovadores para el sector público.

El desarrollo de capacidades, clave para implementarla región

Los resultados de programas de compra pública innovadora (CPI) dejan claro que más allá de lo específico de cada intervención, un elemento central son las capacidades –tanto de las empresas como del Estado– para hacer un uso efectivo de la CPI. En efecto, para que esta tenga un impacto en la innovación, primero el Estado tiene que convertirse en un comprador inteligente, lo que requiere adquirir suficientes capacidades de vigilancia tecnológica, planeación de demanda y coordinación entre las líneas técnicas de cada ministerio o agencia y su respectivo responsable de adquisiciones. Estas capacidades no se generan en forma espontánea, sino que deben estimularse mediante el aprendizaje.

De la misma manera, las capacidades de las empresas son también críticas. Muchas veces, las licitaciones de compras públicas de innovación fracasan no porque el diseño sea incorrecto sino por falta de capacidades en los posibles oferentes para abordar los desafíos; la vara les queda demasiado alta. Por lo mismo, una política exitosa en este ámbito puede requerir combinar la CPI con plataformas de desarrollo de proveedores, extensión tecnológica y certificación, que ayuden a las empresas a acumular estas capacidades.

El uso de la compra pública para estimular la innovación no debe quedarse en el mundo desarrollado, sino que es relevante y tiene un alto potencial en América Latina y el Caribe. Pero en nuestra región en particular, el desarrollo de capacidades es un elemento crítico que no debe ser pasado por alto.

Gustavo Crespi
Especialista Principal en la División de Competitividad e Innovación en el BID, donde coordina la agenda de investigación.

 

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