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¿REVOLUCIÓN O EVOLUCIÓN?

¿REVOLUCIÓN O EVOLUCIÓN?

La adopción de la Compra Pública de Innovación –CPI– en las Administraciones Públicas ¿revolución o evolución?

Ya lo dijo Charles Darwin hace más de 150 años en su “Teoría de la evolución”: no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente; sino la que responde mejor al cambio.

Y es que, realmente, la adopción del instrumento de CPI por parte de las Administraciones Públicas requiere del desarrollo de un proceso gradual y adaptativo, donde se vayan adquiriendo paulatinamente los nuevos hábitos inherentes a la implantación de la herramienta en cada institución, que a su vez, inviten a los profesionales públicos a integrar estas nuevas prácticas o procesos en su día a día.

Pero vayamos por partes y hablemos de evoluciones en diferentes ámbitos relacionados con la Compras Pública de Innovación:

Evolución de Políticas de Innovación

La intervención pública sobre la innovación surge a comienzos del S.XX cuando se vincula cambio tecnológico y desarrollo económico. Desde entonces, se define un modelo tradicional de intervención por parte de las Administraciones Públicas, conceptualizado básicamente en Políticas científico-tecnológicas orientadas a la promoción de la I+D. Este tipo de políticas, que se aplicaron hasta bien entrados los años 70’-80’, supusieron la implantación de un modelo lineal, donde la generación de innovaciones responde a una secuencia ordenada de etapas que van desde la dotación de recursos a la investigación hasta la obtención de resultados (Freeman, Ch., 1975). Esta innovación se concibe, en su gran mayoría, como actividades de investigación y desarrollo, a pesar de que -conforme se acercan los 80’- comienza también a interpretarse como innovación “aquellos cambios realizados sobre productos o procesos ya existentes” (González, G., 2006). Hasta esos años, las  intervenciones en materia de innovación se limitan a Políticas de Oferta materializadas en acciones como incentivos, ayudas fiscales o subvenciones a la industria. Pero todavía no se habla de ecosistema de innovación. Las empresas están a un lado y las administraciones públicas a otro. Y entonces, evolucionamos.

Hacia los años 90, se observa que es necesario realizar mayores esfuerzos para convertir las Políticas científico-tecnológicas (I+D) en  Políticas  de  innovación (I+D+i), que permitan lograr un impacto real en las empresas, donde las dinámicas de I+D+i todavía no se desarrollan de manera sistémica. Ante las exigencias de un mercado en constante transformación, se requiere un esfuerzo extra por parte de las Administraciones Públicas hacia la identificación y estímulo de la demanda, promoviendo políticas flexibles, dinámicas y orientadas a mercado. La empresa, por tanto, comienza a formar parte de un sistema o –más bien- un ecosistema de innovación donde se producen interacciones con otros elementos del entorno como pueden ser las instituciones y los agentes que crean o difunden conocimiento y lo transforman en nuevos productos o procesos. Así pues, desde esta nueva perspectiva, comienzan a adoptarse nuevas iniciativas para promover la innovación, traccionadas desde la demanda, también conocidas como Políticas de Demanda.

Evolución del Sistema de Compras Públicas

El Sistema de Compras Públicas, por su parte, también experimenta su evolución particular. Comenzando por un sistema que prima únicamente los criterios de abastecimiento y entrega, esto es, que lo pactado esté en las condiciones necesarias en el lugar y la fecha indicados; se pasa a un estadio de control donde toma relevancia el cumplimiento de regulaciones que permiten prevenir el fraude y la corrupción. De ahí en adelante, aproximadamente en la década de los 80’-90’, el uso eficiente de los recursos públicos y la rendición de cuentas para evidenciar que no se gasta más de lo necesario, y que se obtiene la máxima rentabilidad para una cantidad fija de dinero, comienza a ser significativo. Sin embargo, hasta esta etapa, las compras se centran en evitar el desperdicio de recursos públicos sin tener en cuenta su valor estratégico como palanca para fomento de la innovación. Y entonces, evolucionamos.

Coincidiendo en Europa con nuevas iniciativas como la Estrategia de Lisboa (2000), comienzan a identificarse oportunidades en la contratación pública para su uso como palanca de desarrollo. Comienza a estar en boga el concepto de “mayor valor por dinero”, es decir, no solo el precio es importante, sino también el valor y la calidad de los bienes y servicios adquiridos. En este punto, la Compra Pública comienza a tener unos objetivos estratégicos, al plantearse ya como instrumento para crear empleo, fortalecer la industria, apoyar a las PYMEs y ¿por qué no? fomentar la innovación.

Evolución de las Políticas de Innovación y del Sistema de Compras Públicas. Fuente: elaboración propia

Y entonces, tras analizar los detalles de ambos procesos evolutivos considerados como los estadios previos a la aparición de la CPI, nos preguntamos… ¿Es más conveniente un proceso paulatino y evolutivo que prepare a las Administraciones Públicas para comenzar a adquirir innovación; o por el contrario, nos lanzamos a ello de manera revolucionaria proponiendo un modo radicalmente distinto de hacer las cosas?

Probablemente, el primero de los planteamientos sea el más natural para responder al cambio. La adopción de CPI no es un proceso sencillo. Por esa razón, es necesario tener en cuenta una serie de recomendaciones que nos permiten poner en marcha esta herramienta de manera gradual:

  • Iniciar ejercicios de compras públicas regulares innovadoras.

    Estas compras regulares innovadoras corresponden a compras de productos o servicios con altos componentes de innovación, en las que sus procesos de adjudicación priman las ofertas más innovadoras. La identificación y selección de las ofertas más innovadoras se realiza a través de criterios de valoración que atienden a todo el ciclo del producto o servicio.

  • Emplear en las compras regulares la consulta a mercado.

    Comenzar a utilizar, de manera paulatina en las compras regulares, prácticas para llevar a cabo una investigación sobre la oferta existente que potencialmente pueda solucionar la necesidad identificada. Asimismo, se propone la adopción de procedimientos contractuales que requieran negociación, para formar a los responsables públicos en estas técnicas.

  • Desarrollar el diálogo técnico como procedimiento precontractual para interactuar con la oferta tecnológica, y el diálogo competitivo como procedimiento de contratación.

    Permite ganar la experiencia previa necesaria que facilitará el futuro desarrollo de las primeras compras de innovación.

  • Identificar necesidades.

    Analizar el tipo de compras que realizan las Administraciones Públicas e identificar qué necesidades no están cubiertas o están mal cubiertas y se podrían replantear.

  • Fomentar el trabajo colaborativo.

    Además de todo lo anterior, uno de los aspectos más importantes es el trabajo colaborativo en las fase de diseño de procesos de contratación. Es por ello que se recomienda que se trabaje de manera conjunta: técnicos, jurídicos, responsables de gestión de proyectos, innovación y contrataciones; para contar así con las perspectivas y conocimientos de cada una de las disciplinas.

  • Establecer canales de comunicación con la oferta abiertos y transparentes.

    Definir una comunicación entre las Administraciones Públicas y las entidades proveedoras para así poder identificar oportunidades y generar entornos de confianza básicos para su entendimiento.

  • Difundir las partidas de contratación.

    De manera previa al lanzamiento de los procesos de contratación, es conveniente que las Administraciones Públicas publiquen, a modo de “Mapa de demanda temprana”, cuáles serán sus intenciones de contratación en el corto, medio y largo plazo para permitir así una mayor planificación por parte de las entidades proveedoras de soluciones.

Prepararse para estos cambios significa invertir tiempo en experimentación y adaptación. Aquellos que lo hagan, estarán bien posicionados para triunfar en el nuevo sistema de Compra Pública de Innovación emergente que se volverá sistemático en sus organizaciones en el medio plazo.

Y entonces, ¿evolucionamos?

Laura Autor Arteaga

Directora de proyectos de Competitividad e Innovación
laura.autor@idom.com

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